¿Es malo masturbarse? Cómo orientar al adolescente

La masturbación suele ser un tema delicado y difícil de tratar, aunque en ocasiones los padres se hayan mostrado abiertos con los hijos, muchas veces entran en conflicto con sus ideas morales o religiosas..

La masturbación es una actividad exploratoria que viven ambos géneros: femenino y masculino. Este comportamiento culmina en un periodo de excitación, que no siempre finaliza con una respuesta orgásmica. Todo lo que sea estimulación que genere disfrute o placer tiene carácter masturbatorio, así que no se limita sólo a los genitales, sino que tiene un papel muy importante los sonidos, la estimulación táctil y todo aquello que se perciba con los sentidos. .

Estas conductas son necesarias para que el adolescente aprenda a reconocer su cuerpo y vaya construyendo su identidad sexual. Es generalizada en todos los seres humanos, ya que todos somos seres sexuados. .

Según los períodos en el ciclo de la vida de una persona, la masturbación tiene connotaciones y funciones diferentes. Está presente en todas las etapas del desarrollo humano, así, en las primeras fases, los recién nacidos experimentan una actividad auto erótica. Cumple una función de reconocimiento del propio cuerpo. Esa conducta exploratoria es necesaria para adaptarse al mundo, y se ve reflejada, por ejemplo, en conductas reflejas como la succión, la que está estrictamente ligada a la supervivencia, porque permite al niño alimentarse en sus primeros meses de vida. .

Ese mismo esquema que el niño conoce para percibir y enfrentar el mundo externo, es el que va a usar durante toda su vida. Es así como comienza a tocarse, a descubrir su propio cuerpo a partir de sensaciones, de las cuales algunas le van a parecer placenteras. El sentido del placer comienza a generalizarse en el resto del cuerpo, conforme avanza la edad y esas señales se van a preservar en su carácter de estímulo para luego tener una vivencia plena de la sexualidad. El placer va a estar relacionado con la estimulación de los diferentes sentidos y es la respuesta a señales que genéticamente ya vienen programadas para que se den en ciertas fases de la vida. .

En la época de la adolescencia, con el desarrollo de las primeras características sexuales, se retoma la parte de la exploración, con condiciones diferentes a las de la infancia temprana. El joven y la joven tienen más consciencia de la acción y del placer provocado. En este sentido, la masturbación se vuelve una práctica importante para poder aprender cómo responde el propio cuerpo a variados estímulos. Esta fase, de vivirse de forma natural y sin culpa, permitirá un mejor conocimiento de su propio cuerpo, sus sentido y sus emociones. Redundando en seguridad en sí mismo y una autoimagen confiable: requisito básico para el disfrute de la sexualidad en pareja posterior. Posteriormente, en la edad adulta donde se comienza a tener vida sexual activa, la persona podrá adquirir el máximo conocimiento de su cuerpo que es la herramienta básica para la sexualidad coital y que va a compartir en una relación de pareja. En éste contexto la masturbación adquiere un nuevo sentido y existe como una práctica normal dentro de la dinámica sexual de las parejas. La masturbación se presenta también en la edad adulta cuando no se tiene pareja, como un recurso para continuar viviendo la propia sexualidad, en este caso individual. .

Implicaciones en la salud

La obtención de placer es una forma de manejar la ansiedad, ésta es una función que adquiere la masturbación. Por lo tanto, viene a ser reguladora de tensión, pero no la cura para lograr su control. Cuando la actividad masturbatoria se vuelve persistente está perdiendo su carácter original, y esto no es saludable. Habría que buscar entonces el causante de la ansiedad, atacarlo y buscar salidas más efectivas y/o manejos alternativos de la ansiedad: actividad física, romper el silencio, identificar los problemas generadores de tensión y buscar soluciones. A nivel fisiológico, no habría que esperar que hubiera una patología física debida a la masturbación. Al contrario, en hombres de 45 años en adelante, disminuir la actividad eyaculatoria es un factor que puede aumentar el riesgo de adquirir cáncer de próstata. Investigaciones revelan que a partir de esta edad la masturbación es un factor protector relacionado con la disminución de prevalencia de este cáncer. Otra función que tiene la masturbación, se da en casos muy específicos relacionados con trastornos sexuales, como eyaculación precoz. Dentro de la terapia sexual para tratar este problema se recurre a ejercicios masturbatorios, sea individualmente o en pareja.

Intervención adecuada

El miedo, la inseguridad y el sentimiento de culpa son malos compañeros de viaje. Por lo tanto, el hijo debe crecer sabiendo que la masturbación es normal, tanto en los hombres como en las mujeres. Lo que los padres deben hacer es no esperar a que este comportamiento se dé para hablar de ello, sino asegurarse de que hay suficiente confianza para que el tema de la sexualidad en general, pueda ser abarcado en cualquier momento. Si ese ambiente es propiciado desde que los hijos están pequeños, en el momento que haya una manifestación relacionada con la sexualidad, sea masturbación o inquietudes, el niño podrá recurrir a sus padres.

Cuando se habla con los hijos sobre sexualidad, la conversación debe ser natural y no acongojante para los papás, no hay ponerse tensos ni ansiosos hablando del tema. Cuando se detectan conductas de autoexploración en lugares o momentos inadecuados, los padres deben responder explicándole a su hijo o hija que está tocando sus partes íntimas y éstas son privadas, nadie más tiene que tocarlas y por tanto verlo cuando lo hace. Recordarle que tiene derecho a su privacidad.

Los padres deben poner atención especial cuando hay un comportamiento muy pronunciado y compulsivo, acercarse al niño, indagar si anda tenso o si tiene algún problema, porque estas conductas pueden ser indicadores de algún trastorno como un abuso, exposición a algo que genera ese comportamiento o mucha ansiedad.


Fuente:
Dr. Mariano Rosabal
Psicólogo y Profesor de la Universidad de Costa Rica
Psicología del Desarrollo
Tel. 2253-7625